Preguntas frecuentes

¿Qué hace concretamente una facialista?

Una facialista actúa en profundidad: trabaja los músculos, las tensiones y las circulaciones del rostro. A diferencia de un tratamiento estético clásico, que actúa sobre todo en la superficie de la piel, el masaje facialista alcanza los tejidos profundos para reavivar la luminosidad, relajar las facciones y despertar la energía del rostro.

¿Son estos tratamientos para ti?

Sí. Están dirigidos a cualquier persona que busque bienestar, relajación o belleza natural. Sea cual sea tu edad, tu tipo de piel o tu experiencia, puedes venir para calmar el estrés, cuidar tu piel, prevenir las marcas del tiempo o, simplemente, regalarte una pausa.

¿Con qué frecuencia venir?

Una vez al mes es lo ideal para instalar efectos duraderos, pero incluso una sesión puntual puede transformar un rostro. Algunas personas vienen en cada cambio de estación, o antes de un evento, y también puedes prolongar los efectos en casa con gestos de automasaje.

¿Es compatible con las inyecciones o la cirugía estética?

Sí, totalmente. Los masajes facialistas pueden acompañar un proceso estético estimulando la circulación, ayudando a relajar los tejidos o sosteniendo los volúmenes. Conviene esperar tres semanas tras una inyección, ya sea de bótox o de ácido hialurónico, y un mes tras la colocación de hilos tensores o una cirugía facial, siempre con criterio médico. Recuerda comentármelo antes del tratamiento para que pueda adaptarlo lo mejor posible.

¿Hay contraindicaciones?

Los tratamientos faciales actúan sobre zonas sensibles, así que conviene adaptarlos a tu estado de salud. No están recomendados en caso de:

  • una infección viral o bacteriana, como un brote de herpes o un herpes zóster
  • cualquier lesión, herida abierta o inflamación cutánea
  • fiebre o gran cansancio
  • cirugía o tratamiento estético reciente, con un mínimo de un mes y autorización médica
  • una enfermedad autoinmune o un cáncer en curso, en particular para el drenaje linfático, donde el criterio médico es indispensable
  • rosácea o cuperosis marcada, o fragilidad capilar, para las que algunos tratamientos como el gua sha o el drenaje pueden no ser adecuados

En caso de la menor duda, escríbeme antes de reservar y me tomaré el tiempo de adaptar tu tratamiento con sumo cuidado.

¿Debo prepararme antes del tratamiento?

No hace falta gran cosa. Si es posible, ven sin maquillaje y evita los exfoliantes o tratamientos abrasivos los días previos. Reserva un momento de calma después de la cita para que los beneficios se asienten, y evita un peinado o un lavado de pelo la víspera, ya que algunos gestos pueden llevar un poco de aceite hacia las raíces o despeinar ligeramente. Si tienes una cita después, recógete el pelo o ven relajado, sin obligaciones inmediatas. La idea es llegar sin presión, plenamente disponible, y marcharte un poco más sereno y relajado.

¿Cómo reservar?

La reserva se realiza directamente en línea, a través de la agenda que aparece a continuación.

Para una primera visita, comience por el Bilan + premier soin: un diagnóstico completo de su piel, antes de componer juntos su ritual.

Se solicita un anticipo del 50 % al reservar. Las cancelaciones o aplazamientos deben avisarse con un mínimo de 48 horas de antelación.

¿Cuánto dura una sesión?

Cada cuidado tiene su propia duración: la encontrará indicada en cada prestación, dentro del Cercle d’Isis (Mujer) y el Cercle privé (Hombre).

Al terminar el cuidado, una decena de minutos de regreso a la calma prolongan el paréntesis, el tiempo de saborear sus beneficios. Una delicadeza, también, hacia la persona recibida después, para que encuentre a su llegada el mismo remanso de calma.

Y los talleres de automasaje, ¿cómo funcionan?

Te permiten aprender gestos sencillos, potentes y adaptados a tu propio rostro:

  • una rutina de mañana y de noche
  • gua sha
  • gestos antiflacidez
  • gestos antiarrugas, fuera de los surcos más marcados

Se realizan en grupos reducidos o en clase particular a medida, según tus necesidades y tu nivel. Una bonita manera de instalar rituales de cuidado en tu propia casa, con total autonomía.